Fecha: 24.11.2015

Autor: VAN GOGH

Asunto: 22-11-2015 Crónicas Pinchadoras

22-11-2015. Crónicas pinchadoras. Hacía fresquete el domingo en el puente. El personal ya se ha dotado de los pertrechos de invierno para el ritual dominguero y allí nos juntamos trece entre moros y adjuntos. Con el consustancial retraso, emprendemos la desconocida ruta del día por la calle Almendralejo arriba y como nos superamos cada día, no hemos recorrido quinientos metros cuando ya nos obsequia el Sr. Cid con su primer pinchazo, que amablemente hace coincidir con la parada en boxes del Capitán Gancho para soltar lastre. Continuamos afanosamente en la reparación dificultada por el lamentable estado de la cubierta, dándole tiempo al ínclito Pincho a una segunda entrada en boxes para cambio de guantes (dense cuenta sus señorías del nivel que ostentamos....). Por fin salimos de la capital del imperio por la pista del Psiquiátrico con un ritmo más que cansino. El personal no las quiere ni machás mientras departe sobre el reparto indiscriminado de butifarra acaecido la noche anterior en el clásico futbolero. Un poco más adelante, el maestro arrojador de piedras reclama su cuota de protagonismo en la jornada y vuelve a deleitarnos con un nuevo pinchazo que suscita las felicitaciones del personal. Se encabrona, arroja su jumento al barbecho como en sus mejores tiempos y sentencia que ya no quiere seguir, instando a la morería a continuar sin él. De eso ná. Un Moro sólo abandona a otro Moro, cuando el abandonado ya no puede pagar más cervezas. Así que, manos a la obra para arreglar el asunto. La cosa viene a complicarse últimamente con tanta variedad de rueda, así que además de cambiar de cámara, el Sr. Presidente federativo le arrima un parche a la pinchá, que la cosa promete.....Llegamos a Trujillanos por el túnel bajo la autovía sin más novedad y atravesamos el poblado seducidos por un aroma tentador a churros. Por la carretera de Cornalvo y ya con un ritmo más alegre, alcanzamos Campomanes para coger el camino de la derecha que nos dejará en la cancela del Calaverón. Ahora es el Lejía quien expulsa aire descontroladamente de uno de sus neumáticos. Nueva parada para solucionar el entuerto que, tratándose del veterano del Tercio, tiene su aquel. Ya había ofrecido antes el ínclito su repuesto que, como no podía ser de otra forma, disfrutaba de unos doscientos parches previos y que claro, estaba pinchao....tal y como describió perfectamente uno de los adjuntos de la jornada, “la cámara era más antigua que los cuadros que tiene Guillén colgaos en la tienda”. Continuamos dirección Este, traspasamos la cancela con tiros a nuestra derecha y comenzamos la bajada a carajo sacao. El personal se inventa sus propias trazadas, algunas de los más originales por fuera del camino, parada forzosa y vuelta al redil. Salimos del Calaverón y por la vía de servicio nos colamos de nuevo en Cornalvo por la Casa del Reloj ya entrados en calor. Bajamos hasta el embalse y paramos a comer con un frío de pelotas. Recogido el mantel de cuadros, seguimos dirección embalse del Muelas. En el cruce del Rugidero cogemos la senda que hace las delicias del personal. Con riesgo evidente de fostio por despeñamiento, andamos p´arriba y p´abajo, a ratos montaos, a ratos desmontaos y cuando ya estábamos echando en falta el evento habitual últimamente, ahí que va mi cuñao a probar las cubiertas nuevas y como potencia no le hace falta a esas nalgas meonas, pues muy amablemente lo descabalga su jumento depositándolo con delicadeza en el lo alto de una retama. Se levanta sin darse importancia y llegamos al Muelas donde ahora transitamos con el aire dándonos en lo que viene siendo el jocico. Sufrimientos varios hasta que llegamos a la cuesta de la casa del Suministro donde sufrimos aún más. Alcanzado Cuatro Caños, nos dejamos caer a la villa piconera a ritmo de varillaje. Llegamos a la pista de la Basílica y las hostilidades continúan con plato grande y un frío que te rilas. El ritmo impuesto acaba con una escabechina apreciable y parada reagrupadora en la vía de servicio. Kiko vuelve a tener problemas con su jumento nuevo que, por momentos, se descompone en factores primos. Hecho recuento, continuamos hacia nuestro refugio donde nuestra mesonera favorita continua convaleciente y de baja. Así que para que no decaiga el ritmo de las libaciones, damos de alta a un par de Moros en el epígrafe “camareros y coristas varios” y así mantenemos decorosamente el ritmo de ingestas. El Negociador se une a la bacanal sin precalentamiento previo, detalle éste crucial al final del episodio toda vez que, como no podía ser de otra manera, cuando el Sr. Presidente Federativo intentó traicioneramente abandonar la partida antes de la ronda invitá, percatóse el gañán de que su rueda trasera estaba....pinchada. Así que, hondamente apenado, no le quedó otra que aceptar su invitá y solicitar cuartelillo y transporte al Negociador. Hostías!!!!!.....las tres. Pa casa.

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